lunes 13 de febrero de 2012

LAS PINTURAS NEGRAS DE GOYA

Recuerdo que hace un par de años fui a una conferencia bastante interesante que dio Iker Jiménez en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. El tema era la evolución social del terror a lo largo de la Historia: desde las supersticiones más infundadas transmitidas de generación en generación hasta el miedo al fin del mundo. Sin duda, un tema muy complejo y extenso, pero que yo creo que supo llevar bastante bien, dada la duración de la charla. El caso es que, cuando un espontáneo del público le preguntó qué era lo que más genuinamente le daba miedo a él, no dudó un instante: ni películas ni libros ni leyendas urbanas... sino las pinturas negras de Goya. Como sabéis, las llamadas "pinturas negras" del magistral pintor español Francisco de Goya y Lucientes son una serie de 14 obras murales que creó para decorar su casa, la Quinta del Sordo, y que a partir de 1874 fueron trasladadas a lienzo. La "negrura" de la denominación de esta obra hace referencia no solo a la paleta de color usada por el artista (colores muy apagados, casi mortecinos), sino también a lo sombrío de los temas expresados. A este respecto, hay que puntualizar que dichas obras llegaron con un Goya que había tenido la desgracia de ver y vivir en carnes propias algunas de las peores experiencias con las que se puede enfrentar un ser humano: una guerra muy sangrienta (que dio pie a algunas obras tan icónicas y espeluznantes como "Los fusilamientos del 3 de mayo") o una grave enfermedad que lo tuvo postrado y al borde de la muerte (pasaje también reflejado en una obra tan insólita y perturbadora como "Goya atendido por el doctor Arrieta"). Las pinturas negras, sin embargo, destacan por ser algunas de las obras más herméticas y enigmáticas de la historia del arte en general. El único nexo común es la paleta cromática (que suele tender a reflejar escenas nocturnas), la composición novedosa de figuras descentradas (a veces rayanas en la monstruosidad) y esos temas normalmente oscuros, sórdidos y de intenciones ambiguas. Ni siquiera los historiadores del arte se ponen de acuerdo a la hora de dar una explicación más o menos homogénea y consensuada a esta obra inclasificable. Por lo que a mí respecta, este fin de semana pude admirarlas en el Museo del Prado de Madrid y solo puedo decir que es una experiencia que os recomiendo. No solo por la belleza sobrecogedora que exudan, sino porque en efecto transmiten ese sentido del horror en muchos casos sobrenatural que tan bien explicó Iker Jiménez en su ponencia.





El Aquelarre: Inquietante, aunque no es la primera vez que Goya dedicaba una de sus obras al tema de la brujería (según algunos historiadores del arte, a modo de crítica a la ignorancia supersiticiosa del pueblo llano).


Saturno devorando a un hijo: Tema mitológico para dar carne (nunca mejor dicho) a una de las combinaciones más aberrantes que se nos pueden ocurrir: filicidio + locura + canibalismo.


Átropos o Las parcas: Otro tema mitológico de fondo misterioso.



Dos viejos comiendo sopa: Con franqueza, yo no sé de qué era la sopa que estaban comiendo estos dos ancianitos con aspecto de (respectivamente) bruja y esqueleto... pero ni ganas, la verdad.


La romería de San Isidro: Mi favorito. ¿Cómo pudo Goya convertir una festividad tan alegre en esta manifestación de carácter pesadillesco tan marcado? He leído por ahí que las figuras transmiten una crítica a la vulgar ebriedad de un pueblo festejando... pero yo me fijo en la cara desquiciada de esa figura inferior tocando la guitarra, la maldad quen exudan algunas expresiones o, sencillamente, la cara de terror puro de la figura con sombrero que se encoge a la izquiera de la fila inferior y no sé qué pensar. Recuerdo que este lienzo es el que más me impresionó en el Prado y, viéndolo, imaginé el espanto de caer dentro del cuadro y unirse a esa romería de pesadilla. El horror, sin más. (Os invito a que hagáis click en la imagen para verla con más detalle).



La pradera de San Isidro: Y como contrapunto a la obra anterior, aquí tenemos otra que pintó Goya muchos años antes para retratar precisamente la misma festividad. El contraste es doliente.

martes 24 de enero de 2012

¡NOMINADO A LOS PREMIOS SCIFIWORLD!

 

Yo sé que hoy lo propio sería hablar de las nominaciones a los Oscar y todo eso (y lo poco o nada que hay que rascar en cuanto a terror y fantástico). Pero la verdad es que lo dejo para otro momento, porque tengo una pequeña noticia que daros y, precisamente, va de nominaciones. En concreto, de dos nominaciones para las que me va a tocar ponerme en plan señor Barragán (dame aaaaargo). Hablo de los Premios SciFiWorld de Fantasía, Terror y Ciencia Ficción, que organiza la veterana revista SciFiWorld con la sana intención de premiar lo que el público considere lo más granado de los géneros fantásticos nacionales en diversas disciplinas: cine, literatura, cómic, ensayo... (Podéis leer y votar fácil y cómodamente a los nominados en este enlace.) El caso es que, mira tú por dónde, a servidor le han tocado dos nominaciones como dos soles (bueno, y de refilón una tercera, pero esa es para Felideus, el ilustrador de la portada de mi última novela, Cuerpos Descosidos): Mejor Libro o Novela de Ficción para Cuerpos Descosidos (a la que, como comentaba, cabría sumar la nominación de Mejor Ilustración)...


... y Mejor Relato Corto para "YGST", incluido en la antología Los Nuevos Mitos de Cthulhu.

Como os podéis figurar, servidor está agradecido, emocionado (solamente puedo decir...) con estas nominaciones y, por supuesto, os dejará embarazados de un bebé guapísimo con un cociente intelectual de escándalo si me echáis los votos correspondientes. Claro que lo suyo sería que no votárais a ciegas y porque sí, de modo que si estáis más desubicados que una virgen judía llevando una sandía a una fiesta veraniega clandestina (véase Dirty Dancing para más señas, que también es un poco de terror, la verdad), como diría mi amiga Monidala del Club Pickwick, os invito a que leáis los correspondientes textos. Así, majamente.

Sea como sea, yo os invito a que echéis un vistazo a los nominados en general, porque hay auténticos cracks... lo cual, obviamente, no puede sino hacer que me sienta más dichoso que Kylie en cualquier momento de su día a día. Gracias de antemano.

jueves 5 de enero de 2012

"AJUAR FUNERARIO": SUPOSITORIOS DE TERROR

Retomamos el blog en este nuevo año (feliz 2012, por cierto... y a ver si es verdad que es feliz) con la primera lectura del año. Se trata de Ajuar funerario, de Fernando Iwasaki, un libro editado por Páginas de Espuma, que mi amigo Miguel G. estuvo recomendándome durante meses. Un libro de título sugerente, inquietante... y de portada no menos sugerente e inquietante, como véis, con ese suponemos que militar enterrado de forma muy opulenta con todo su ajuar funerario. (Por cierto, y ahora que no nos oye, a saber qué crímenes contra la Humanidad debe de haber cometido este señor de expresión plácida...)


Ajuar funerario es una antología de narrativa mínima (microrrelatos, en la mayoría de casos) que se enmarca por supuesto en el fantaterror. Una antología que, como todas las de estas características, parece más inofensiva y ligera de leer de lo que en realidad resulta ser. Y es que hay que tener en cuenta lo complicado que resulta ir saltando de forma constante de una pequeña pieza literaria a otra, con el consiguiente cambio de todo (personajes, escenarios, puntos de vista...). Eso por no hablar de la dificultad añadida que implica tener que encerrar todo un mundo, toda una historia y sus significados en unas pocas líneas (que me lo digan a mí, que con mi antología de nanorrelatos Abominatio también me las vi y me las deseé...). Sin embargo, el escritor peruano afincado en Sevilla logra trascender estas trabas y conseguir una antología bastante estimulante. Por supuesto, como en toda antología, hay sus altibajos (y algunas piezas son notablemente mejores que otras), pero lo importante es que Iwasaki consigue que el cómputo global sea satisfactorio: una antología que bebe tanto de Poe o Lovecraft como de las anécdotas en la casa de la abuela del autor, y que consigue inquietarnos, estremecernos y, en ocasiones, hacernos sonreír para después congelarnos la sonrisa con un giro imprevisto.


Lo mejor: Cuando el autor se toma más en serio el microgénero y, en joyas como "Que nadie las despierte", te da expresiones sencillas pero tremendamente elegantes como "las luces de los coches se disuelven líquidas en la cremosa oscuridad". Chapeau. Y por supuesto, cuando se toma el terror totalmente en serio y te obsequia con imágenes de lo más espeluznantes (que hay unas cuantas).

Lo peor: Cuando el autor no se decide a dar lo expuesto justo arriba, es decir, lo mejor. Y ocurre en algún que otro caso, por desgracia, aunque no en demasiados.

viernes 30 de diciembre de 2011

"I SPIT ON YOUR GRAVE" Y "THE WOMAN": MUJERES EN PIE DE GUERRA

No sé si tan solo es casual o tal vez sintomático de a saber qué, pero sin duda resulta curioso que dos de las películas de terror más estimulantes que he visto en el último mes sean I Spit On Your Grave y The Woman. ¿Por qué resulta curioso? Por los puntos en común que guardan, básicamente. Ambas toman a una mujer como origen del terror o, mejor dicho, como elemento al que temer en un momento dado. Ambas mujeres son agentes de una violencia visceralmente física, primitiva, sin concesiones de ningún tipo. Y ambos filmes se originan a la sombra de un film anterior al que enmiendan la caligrafía. En el caso de I spit on your grave, se trata del remake de la película homónima de 1978. En el caso de The Woman, viene a ser la secuela de Offspring (2009). Como punto en común adicional, cabría apuntar que ninguna de ambas películas ha sido estrenada en salas comerciales en este el país de Belén Esteban (¡Dios nos libre de todo "mal" cinematográfico!)... pero bueno, eso es otro tema.


I spit on your grave nos cuenta la sangrienta historia de venganza de una mujer contra los hombres que la han violado. Un argumento visto mil veces, sí, tal vez de un posfeminismo algo dudoso, pero que siempre apela a cierto nervio muy "sensible" de nuestro lado más visceral... y que, por tanto, raramente no funciona. La diferencia entre el original y el remake reside no solo en su estética (esa "estilización sucia" tan propia de determinada corriente del terror actual...), sino también en la brutalidad refinada y llevada al límite que exhiben sus asesinatos. Una brutalidad que cae en cierto regodeo gore tanto en su versión setentera como en la del siglo XXI, pero que en esta última se pule de imperfecciones para convertir lo que en la otra solo era una mujer "muy bien organizada" (por así decirlo) en una auténtica sombra sedienta de sangre y poseedora de una aura casi mítica. Quizá esta película no sea la gran revelación de lo que llevamos de década, pero sin duda compone un entretenimiento más que digno dentro de sus parámetros. Y como tal funciona.


El tipo de mujer vengativa que nos presenta The Woman es bastante distinto. De hecho, no hay transición de víctima indefensa a loba herida en busca de la más sanguinolenta de las revanchas: en el caso de esta segunda película, la loba lo es desde el principio (de hecho, se trata de la superviviente de la familia de caníbales de la primera parte). Una loba salvaje a quien un sádico machista toma erróneamente por cordero... cuando, en realidad, lo que hace la mujer del título es esperar pacientemente el momento de resurgir de sus despojos de falsa civilización. Por desgracia, no puedo hablar demasiado de la primera parte (Offspring) pues la empecé a ver ayer y aún ni la he acabado, pero la impresión general que me da es que es notablemente inferior a su secuela. Y es que The Woman, aun con sus efectismos granguiñolescos, se me antoja que adopta un enfoque más rico no solo en forma, sino también en fondo, al regalarnos una reflexión más bien cínica tanto sobre las trampas de la mal llamada civilización como sobre las de la (a menudo) mal llamada familia. Una reflexión que va arrasando con todo, hasta que lo único que deja en pie es una mujer salvaje que quizá en el fondo no sea tan salvaje. Una mujer que, en definitiva, solo se debe a sí misma y a sus instintos (entre ellos, el de fidelidad a los suyos).

lunes 21 de noviembre de 2011

"MELANCHOLIA", "EVA" Y "VERBO": TRES VISIONES DISTINTAS SOBRE LA CIENCIA FICCIÓN

Entono el mea culpa: este blog es muy poco dado a hablar de ciencia ficción y hay un punto de injusticia en ello. Pero bueno, solo es porque a título personal me encuentro más próximo a géneros como el terror y el fantástico (más cerca del primero que del segundo, lo admito). Sin embargo, resulta que tres de las películas que más me han interesado en el último mes resultan pertenecer a este género. Algunas más que otras, sí. Así que, por una vez, haremos una excepción.


Lars Von Trier sigue con lo que, a mi entender, es su particular reinterpretación de los géneros cinematográficos. Si con El elemento del crimen le dio lo suyo al cine negro, con Rompiendo las olas al melodrama, con Bailar en la oscuridad al musical y con Anticristo al terror... ahora le toca a la ciencia ficción, representada en Melancholia. Quien no "soporta" el fantástico en general (métase ahí "terror", "ciencia ficción" y todo el lote) porque le parece un género menos digno que el drama social y el cine histórico dirá que la última marcianada del cineasta danés no es una película de ciencia ficción, sino una metáfora sobre la depresión anímica y el ser humano. A mí me parece una historia sobre el finde (el del mundo) y sobre dos buenas hermanas que "la pasan rebien" esperándolo. Salvo por un prólogo a cámara lenta de una estética poderosa y alucinante, tengo que admitir que la primera mitad de Melancholia, es decir, la primera horaza, me pareció particularmente aburrida y difícilmente soportable. Pero el loco de Trier es lo que tiene: con un elegante giro de guión en la segunda mitad, consiguió dotar a la primera de todo el sentido que yo no le encontraba, convertir su película en una experiencia angustiosa... y de paso, lograr que ese prólogo tan salao del que hablaba yo unas líneas más arriba adquiriera un significado pleno dentro del argumento, más allá de la belleza de sus imágenes. Melancholia es, con toda probabilidad, la película más bestia que he visto sobre el fin del mundo. Nada de amables espectáculos infográficos y héroes americanos corriendo para salvar a su familia: lo que encierra esta película es verosimilitud (humana, digo, porque a nivel puramente científico seguro que no es tan verosímil), una mala uva que te zarandea con la angustia que te provoca y que, en el último plano de la película, te deja de forma literal pegado a la butaca.

Lo mejor: Los sentimientos que te provoca, siempre a gran altura, y que convierten la película en una experiencia, un viaje. La interpretación tanto de una intachable Charlotte Gainsbourg como de Kirsten Dunst (la de esta última, sin llegar a ser prodigiosa, se convierte en el mejor trabajo de su carrera).

Lo peor: Que te salgas a mitad de película porque te esté pareciendo un coñazo. Y por supuesto, no poder saber nunca qué hubiera sido de un papel como el de Kirsten en manos de una actriz mucho más dotada y versátil como Penélope Cruz (que fue la primera candidata).


Si hay un género al que es muy poco dado el cine español, ese es la ciencia ficción. Baste con recordar que las cintas más recordadas a este respecto son, seguramente, Acción Mutante (tremenda gamberrada voluntariamente casposa y cínica, que marcó el debut en el largo de Álex de la Iglesia) y Abre los ojos (taquillazo amenabariano que se tomaba el género de forma muchísimo más seria, aunque quizá también más pomposa). Por eso sorprende tanto un estreno como Eva, historia de ciencia ficción seria, adulta, de sentimientos... y además, con unos efectos especiales poco grandilocuentes pero muy notables, que no en vano se llevaron el premio correspondiente en la última edición del festival de Sitges. Su historia sobre inteligencia artificial tiene una premisa que tal vez puede recordar al famoso título de Steven Spielberg (un científico es contratado para crear un niño robot -niña robot, en este caso- lo más verosímil posible), pero lo cierto es que la película de Kike Maíllo acaba tomando otros derroteros y, aunque ni de lejos alcanza los resultados de la de Spielberg, sí logra convertirse en una propuesta atractiva y amena, con voluntad comercial, y que sin duda merecía mejor suerte en taquilla.

Lo mejor: La variedad que aporta a una cinematografía (la española) cada vez más variada e interesante. Los efectos especiales. Y que, aun con un desarrollo pausado que búsca más al público adulto que al adolescente, no aburre.

Lo peor: Que a pesar de la variedad que aporta a una cinematografía (la española), de cara a la taquilla siempre pesen más los prejuicios del público. El guión no está mal, pero pudo haber dado bastante más de si.


Y cerramos no solo con la que, junto con Melancholia (posiblemente detrás, pero no lo he decidido todavía), es mi favorita de las tres, sino con la que con más dificultad podríamos calificar de ciencia ficción. De hecho, creo que Verbo se acerca más al fantástico, pero me venía bien meterla en este post (jus jus). El debut en el largo del español Eduardo Chapero-Jackson (¡Noooo! ¡Más cine español!) es una reflexión en clave fantástica sobre los demonios de la adolescencia, esa complicada edad que no siempre tiene final feliz... y que se lo pregunten, si no, a los adolescentes que son víctimas de bullying por A o por B o por homosexualidad. El gran problema de la película, bajo mi punto de vista, es que tiene un público muy complicado: o bien adolescentes con una sensibilidad muy particular (que no sé yo cuántos son, a tenor de la pobre taquilla que ha hecho la película) o bien adultos que puedan dejar en suspenso sus veintipico/treinta-y-pico/cuarenta-y-pico años e identificarse con la protagonista... a pesar de que, dicho sea de paso, la película también reflexiona un poco sobre la responsabilidad de los adultos en el desarrollo de los adolescentes y de en qué convierte la sociedad a los adolescentes cuando llegan a adultos (a este respecto, no puede ser más elocuente la escena final del padre de la prota en la reunión de trabajo). Vamos, que aquí hay candela para todos. Si consigues dejarte los prejuicios en casa, sin duda Verbo es una experiencia que vale la pena.


Lo mejor: Algunos hallazgos visuales, tanto fuera como dentro del mundo fantástico. Cómo Jackson logra sacar lo mejor de un presupuesto tan poco holgado. La complejidad con la que se elige contar una historia, en realidad, tan sencilla. La interpretación asombrosamente sólida de una debutante como es Alba García. Y por supuesto, ese uso atrevido de los diálogos en verso, del que tan mal había oído hablar y que, sin embargo, tan bien me funciona.


Lo peor: Algún "hallazgo" visual dentro del mundo fantástico (en concreto, la más bien raquítica parte de animación). Que no haya una diferenciación más clara de las pruebas en el mundo imaginario. Que la mayoría de críticos se crean que lo que ha hecho Jackson en esta película es una arriesgada y fallidísima ruptura de formas y géneros... cuando en realidad, esa mezcla de realidad marginal, mundos fantásticos, cultura pop (hip hop, en concreto) y El Quijote a mí me remite totalmente a una personalización por parte de Jackson de los mundos de Neil Gaiman (y de forma más lograda que fallida, dicho sea de paso).

viernes 4 de noviembre de 2011

LOS NUEVOS MITOS DE CTHULHU

Meses callado como una puta, pero por fin puedo revelarlo. El 3 de diciembre de este año tendrá lugar un lanzamiento muy especial: una antología colectiva de relatos titulada Los nuevos Mitos de Cthulhu, con la que Edge Entertainment y la Asociación Española de Escritores de Terror Nocte pretendemos celebrar el 30º aniversario del lanzamiento del mítico juego de rol La llamada de Cthulhu, basado en los mundos de H.P. Lovecraft.
 
 
Os iré dando más detalles, porque esto promete ser un bombazo. Pero por de pronto, os anticipo que para servidor este proyecto es un honor y un lujazo de toma pan y moja. Entre otras cosas, porque yo fui uno de esos valerosos adolescentes de pelo frito, granos en la cara y pantalones vaqueros subidos a la altura del esternón que jugaba a rol a (casi) todas horas y lo cierto es que La llamada de Cthulhu era mi juego favorito (recuerdo con especial cariño aquellas partidazas que mi hermano dirigía). Pero es que, además, poder rendir tributo a un maestro del terror como es H.P. Lovecraft.... ¡Vamos, eso no tiene precio! Mi relato dentro de la antología se titula "YGST" y con él quise rendir fiel tributo al espíritu de Lovecraft, pero al mismo tiempo actualizándolo, dándole un marcado toque personal y rompiendo determinadas formas de su prosa (vamos, que los muy talifanes del rey del terror cósmico igual empiezan a enviarme cartas bomba a casa...). De hecho, confieso que el enfoque y el continente del relato me parecieron tan atrevidos (a pesar de que, ya digo, en el fondo no se aleja tanto del contenido de algunos relatos lovecraftianos) que llegué a pensar que seguramente no incluirían mi propuesta en la antología. Pero mira, parece ser que al final les ha gustado. Y no sabéis lo que me alegro. A continuación os dejo con la nota de prensa que ha preparado Edge Enterntainment para publicitar el lanzamiento.


Edición especial de 'La llamada de Cthulhu' y nuevos Mitos para celebrar el 30º aniversario del juego

Hace treinta años que apareció La llamada de Cthulhu, y para celebrarlo, Edge Entertainment publica una edición especial de coleccionista, así como una antología de relatos creada en exclusiva por escritores de Nocte, la Asociación Española de Escritores de Terror.

Este año se cumple el 30º aniversario del juego de rol La Llamada de Cthulhu y para conmemorarlo, la editorial sevillana Edge Entertainment, propietaria de los derechos en nuestro país, sacará a la venta el próximo día 2 de diciembre una nueva edición del libro de rol básico y una edición de coleccionista.

Asimismo, como parte de la celebración de este aniversario, tendrá lugar también un lanzamiento muy especial: una antología conmemorativa titulada Los nuevos Mitos de Cthulhu, ideada y coordinada por el escritor de género fantástico Rubén Serrano, y que cuenta con la participación de destacados miembros de la Asociación Española de Escritores de Terror Nocte. Así, los principales representantes del terror patrio dan forma a este volumen, que verá la luz de forma simultánea al libro de juego.

Y todo ello se enmarcará dentro de una línea de productos de los Mitos proveniente de la licencia exclusiva de La llamada de Cthulhu con Chaosium, que permitirá poner en circulación a finales de este año y durante 2012 gran cantidad de títulos, juegos y libros relacionados con este ámbito.

Edge Entertainment posee importantes licencias como las de Juego de Tronos, El Señor de los Anillos, Warhammer, Conan, La llamada de Cthulhu, Battlestar Galactica y StarCraft, entre otros. Tiene juegos traducidos a más de quince idiomas que vende a más de treinta países.

viernes 21 de octubre de 2011

INTRUSOS MIENTRAS DUERMES

No todos los meses tenemos la suerte de que las carteleras se nos llenen con estrenos potentes de género. Pero aún es más raro que se nos llenen con estrenos potentes de género... de factura española. En septiembre ya contamos con La piel que habito, ese último almodóvar que, sin ser género de terror puro, sí tenía mucho del mismo (así como de otros). Ahora en octubre les ha tocado el turno a dos realizadores mucho más adscritos al terror y al fantástico: Jaume Balagueró y Juan Carlos Fresnadillo.


El regreso del primero se materializa con Mientras duermes, un thriller que en esencia nos cuenta la obsesión del portero de un edificio (Luis Tosar) por observar y destrozar las vidas de los que le rodean, en particular la de una de las inquilinas del edificio (Marta Etura). Así en frío tal vez el argumento nos huela a déjà vu, a tantos telefilmes y películas de factura yanqui (el Sliver (Acosada) de Sharon Stone suena fuerte). Sin embargo, creo que la gran baza del último balagueró está en llevar ese cliché a un nuevo nivel de autenticidad gracias a las motivaciones reales del personaje de Tosar, es decir, al porqué de sus acciones, escalofriante (y de no poca penetración psicológica). Creo que es ese elemento y no ningún otro el que consigue que este Mientras duermes no se quede en una mera copia de tantas otras películas de sabor puramente americano y tenga aquello de las que aquellas adolecen por regla general: alma. Por supuesto, también ayuda mucho el buen hacer de Balagueró, quien muestra una depuración en su estilo que sin duda agradará mucho a los amantes de las formas clásicas, así como el trabajo de un siempre certero Luis Tosar y una muy ajustada Marta Etura.

Lo mejor: Como comentaba, las amargas motivaciones del personaje de Tosar (mucho más incisivas de lo que puedan parecer a simple vista). El buen pulso de Balagueró tras la cámara, que empieza a alcanzar unos niveles de sutileza de lo más interesantes en el plano dramático (véase el último plano que comparten Tosar y Etura o la última escena del actor con esa fabulosa Petra Martínez). La fuerza de un Luis Tosar que puede con todo.

Lo peor: Que uno vaya al cine esperando que por ser una de Balagueró va a ser de terror... y luego se encuentre con que para nada. Que muchos críticos de este país hayan sido tan miopes como para no reconocer a Balagueró hasta que ha hecho una película como esta, menos fantástica y más enraizada en la realidad y el melodrama. Determinadas decisiones de guión quizá un tanto forzadas e incluso inverosímiles.


El reverso de este particular binomio lo tenemos en Intruders, el último y muy esperado trabajo de Juan Carlos Fresnadillo.


De estructura narrativa aparentemente más ambiciosa que el filme de Balagueró, el de Fresnadillo nos cuenta la pesadilla que viven dos niños que ni siquiera se conocen (uno español, la otra inglesa) por culpa del acoso de una misteriosa criatura de aires míticos a la que llaman Carahueca. El gran problema de la propuesta es que, pese a partir de una premisa a priori más estimulante y original que aquella de la que partía Mientras duermes, esta Intruders hace exactamente el camino inverso al de su compañera. De este modo, si la primera elevaba y dotaba de alma a una idea bastante manida, la película de Fresnadillo toma una idea con mucho más potencial y la drena de toda energía hasta dar como resultado un filme bastante plano y frío. No es que Intruders sea mala: simplemente es una película que deja bastante indiferente, sobre todo por culpa de un desarrollo más pesado que lento, que peca sobre todo de tender a las redundancias y que, por desgracia, no se ocupa de otorgar profundidad a unos personajes con los que nunca llegamos a identificarnos en ningún sentido. Aun con todo, la película tiene elementos de interés, como la siempre estimulante presencia de Pilar López de Ayala (aquí muy desaprovechada), un buen diseño de producción, la voluntad de generar una figura mítica con ese Carahueca (al menos, durante tres cuartas partes del metraje) y una fotografía que saca lo mejor de esa oscuridad tan presente en casi todo el metraje.

Lo mejor: La escena con la que arranca la película, que tiene un pulso excelente. Las presencias de los siempre hermosísimos López de Ayala y Clive Owen (hablo de presencias porque hablar de sus trabajos respectivos me parecería exagerado, dados los personajes que les han tocado). Algunos hallazgos visuales aislados.

Lo peor: La sensación de pesadez y rutina que recorre el metraje por culpa de problemas muy localizados: reiteraciones innecesarias y personajes a medio desarrollar (y algunos de ellos, como los de los curas españoles, sin desarrollo alguno).