jueves, 24 de junio de 2010

"BEBÉS JUGANDO CON CUCHILLOS"

Bebés jugando con cuchillos. Vienen por la noche, amparados en la oscuridad, aprovechando que los adultos dormimos. Entran en nuestros cuartos y se deslizan hasta los armarios. Allí descansan, la espalda apoyada contra la puerta, acariciando la hoja del arma con sus dedos sonrosados. Y sonríen. Nunca he podido comprobarlo, pues cuando enciendo la luz ellos ya se han marchado, temerosos de enfrentarse cara a cara con su víctima, pero lo sé.

Usted también lo sabe, claro.

Para olvidarme de ellos, escribo sobre el dolor, sobre la soledad, sobre la muerte. Escribo sobre el miedo. Lo hago por los niños, por los niños que juegan con cuchillos. Esos niños me aterran. Pero la evidencia me dice que esos niños tendrán padres, padres despreocupados, padres felices, padres amables que leen lo que escribo. Padres que, tras leer este libro, sentirán lo mismo que yo.


Estas son las palabras en la contraportada de uno de los libros que más he disfrutado en mucho, mucho tiempo. Se trata de Bebés jugando con cuchillos (2008), de Santiago Eximeno, y supone una recopilación de una parte nada desdeñable del grueso de relatos del ya de por sí prolífico autor madrileño. Cuando uno se pone a contabilizar los galardones de los que han sido merecedores prácticamente todos estos cuentos, casi le da vértigo (por no decir que envidia de la sana): Premio Ignotus, Premio Vórtice, Premio Axxon, Premio Melocotón Mecánico... Sin embargo, lo mejor llega cuando te pones a leerlos y no te queda otra que reconocer que no era para menos. Y es que esta antología, tan obviamente heterogénea como fascinante, no se conforma con presentar una serie de historias que te van zarandeando, haciéndote ir de la tranquilidad a la inquietud, de la inquietud al miedo (y en muchos casos, del miedo al asombro), sino que además lo hace con un estilo literario de calidad indiscutible, pero que al mismo tiempo engancha y atrapa.


Desde la Introducción cuyo contenido da título al volumen, con esa amenaza inverosímil y, al mismo tiempo, asentada de alguna forma en el subconsciente colectivo (algo que da buena cuenta de la manera que tiene el autor de retorcer lugares comunes y situaciones más o menos familiares, para dar como resultado algo completamente nuevo y original), hasta Huerto de cruces, una auténtica filigrana que se apoya de manera escalada en la sugestión, para desembocar en un final sencillamente angustioso, pasando por divertimentos falsamente inocuos como La hora de la verdad (pequeño documento ficticio, que tiene la virtud de congelarte la sonrisa de una línea para otra), el libro no es sino una apuesta literaria fuerte y elegante en una época en la que, por desgracia, lo que prima es el best-seller de medio pelo. Una apuesta no sólo por el terror en el mejor sentido del término, sino también por la ciencia-ficción (ahí tenemos algún relato como Días de otoño, que casi se aproxima al costumbrismo pasándolo por un tamiz futurista, u otros como el brillante F.A.Q., que llega a combinar ambos géneros con toda soltura, gracias al profundo desasosiego que provocan sus imágenes).


En definitiva, una manera inmejorable de aproximarse al universo creativo de quien muchos consideramos todo un maestro del terror patrio. No en vano, tal me parece su calidad y originalidad, que muchas veces no se me ocurre con quien compararlo, si no es con el mejor Clive Barker (para más señas, me remito a maravillas como Todo lo que siempre quiso, Zarza o Lo más dulce). Lo curioso es que, mientras en otros países, las editoriales prácticamente se rifan a autores como Barker (y no me cabe duda de que lo mismo ocurriría con Eximeno), en España no parece tan sencillo hacerse con las obras de este escritor. ¿Por qué será? En fin, menos mal que sigue habiendo editoriales como Grupo Ajec, la encargada de publicar esta antología, que no dudan en apostar por la calidad y la originalidad... aunque no se sepa si ha funcionado bien en otros países. Y es, creo yo, gracias a editoriales como esta, que el futuro de géneros injustamente etiquetados como "menores" (terror, fantasía, ciencia-ficción) parece estar a salvo en nuestro país.

3 comentarios:

  1. Ummmmm, suena interesante. A ver si me lo agencio que últimamente, pese a haber disfrutado de varias lecturas, no he encontrado ningún libro que me haya enganchado de verdad.

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  2. Muy interesante. Hace muchísimo tiempo que no leo narrativa de terror española.

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  3. Tiene buena pinta. Aunque generalmente el terror "escrito" me gusta bastante poco, porque ya me he llevado muchos disgustos... no habrá que negarle una oportunidad!

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